Un Color Para Cada Fruta

Lo primero que nos atrae al elegir una fruta es su color. El color define la calidad y la composición química de la fruta. Es determinado por las propiedades colorimétricas de los pigmentos presentes en los alimentos. Los fotoquímicos son los encargados de colorear la fruta y así hacerla más atractiva.
El color no sólo destaca por su cualidad estética, sino que además sus principios activos poseen la capacidad de regenerar células, acabar con los radicales libres y protegernos contra las enfermedades.
Verde, Kiwi (Frutas verdes: ricas en luteína y xeazantina)
El kiwi, aunque proviene de China, fue introducido en Nueva Zelanda hace un siglo, siendo cultivado con fines comerciales y dándose a conocer al resto del mundo. Esta fruta exótica destaca por su apariencia, su sabor y su valor nutricional. Posee un alto contenido de vitamina C (el doble que una naranja), que ayuda a mantener altas nuestras defensas y es responsable del buen funcionamiento de nuestros músculos y huesos. Su contenido en vitamina E ofrece una función antioxidante, protegiendo a las células de los efectos nocivos de los radicales libres del medioambiente y ayudando a prevenir algunos tipos de cáncer. La fibra, también presente en el kiwi, favorece el sistema digestivo mejorando el tránsito intestinal. Su alto contenido en potasio (el mismo que un plátano) ayuda al buen funcionamiento muscular de los deportistas. Contiene muy pocas calorías ayudando a mantener una dieta equilibrada. Entre sus beneficios podemos destacar: su efecto positivo para la salud del corazón; su función vasodilatadora, gracias a su alto contenido en aminoácidos ariginina, que facilita la circulación de la sangre; y su efecto antiestrés natural, gracias a las sustancias fotoquímicas que posee.
En definitiva, tomar 2 kiwis al día proporciona los mismos beneficios que tomar una aspirina.
Rojo, Fresa (Frutas rojas: ricas en licopeno y antocianina)
El color rojo de la fresa nos indica su nivel de maduración y la cantidad de nutrientes que posee. En el caso de la fresa, el color no es sólo debido al pigmento sino además a los componentes que definen su valor nutritivo. Los pigmentos rojos de las frutas, llamados antocianos, destacan por sus propiedades antioxidantes. Al igual que el kiwi, la fresa contiene vitamina C, fibra y potasio, aportando los mismos beneficios para la salud. Hay que destacar que el 85% de la fresa es agua y que contiene escasa concentración de glúcidos. Se recomienda para el crecimiento, para disminuir el nivel de colesterol en la sangre y para prevenir la anemia. También es ideal para el cutis, suavizándolo y previniendo las arrugas, además de purificar, limpiar y aclarar la piel.
El consumo de fruta roja ayuda al cuidado de la salud, fortaleciendo nuestro corazón, la memoria y el sistema urinario.
Azul, Mora (Frutas azul-morado: ricas en antocianina y otros bioflavonoides)
La mora tiene su origen en Persia. Contienen una gran cantidad de vitaminas, entre las que destacan la E y la C, que ayudan en la prevención de enfermedades infecciosas y tienen un efecto antioxidante. Contiene muy pocas calorías, lo que beneficia el proceso metabólico. Su color de debe principalmente a la antocianina, una enzima vegetal. Además de aportar color a nuestra mesa, aporta energía, protege nuestro corazón, cuida la salud de nuestras encías, estimula la actividad cerebral y tiene potenciales propiedades anticancerígenas.
