Todo sobre las Varices

Las varices son síntoma de una mala circulación sanguínea. Afectan a las venas de las piernas principalmente, que se hinchan al acumularse la sangre de forma anormal. Visiblemente se identifican fácilmente, presentando un color grisáceo o azulado y un aspecto dilatado bajo la piel. Las más esenciales afectan a las venas más superficiales, presentándose en forma de cordones venosos. Cuando la insuficiencia venosa afecta al sistema profundo, las venas se obstruyen y la sangre fluye al sistema superficial. En casos más avanzados pueden aparecer úlceras de color marrón a la altura de los tobillos. Se clasifican según las venas a las que afecta. En el caso de las tronculares afectan a las principales venas de las piernas (safenas interna y externa), mientras que en el caso de las recticulares no afectan a las safenas y en el caso de las venactasias intradérmicas tienen una importancia mas bien estética y se presentan como finas ramificaciones prominentes. Las varices van acompañadas de síntomas como pesadez y malestar en las piernas, sensación de calor y picor, calambres nocturnos, cansancio y hormigueo. Aunque los hombres también pueden padecerlas, son más comunes en las mujeres.
¿Por qué aparecen las varices?
Las causas pueden ser casuales o de factor hereditario. Las casuales más destacadas son: en caso de embarazo, debido a los cambios que se producen durante el periodo de gestación como el aumento hormonal, la compresión del útero sobre las grandes venas y el aumento de peso; y en caso de obesidad, ya que el exceso de peso dificulta la circulación sanguínea produciendo una insuficiencia venosa que puede dar lugar a la aparición de varices. Otras causas pueden ser por ingesta de anticonceptivos, cirugías prolongadas, insuficiencia cardiaca o por algún tipo de inmovilización. Sin embargo, el simple hecho de permanecer en pié influye en el desarrollo de las varices debido al aumento de la presión sanguínea en las piernas que tienen que retornar la sangre al corazón en contra de la gravedad de la tierra. El sedentarismo también favorece su aparición ya que conlleva la falta de ejercicio y movilidad de las extremidades.
Lo más importante es prevenir
Para una buena circulación sanguínea, lo más importante es mantenerse en forma y adquirir hábitos saludables. Unos sencillos ejercicios diarios pueden aliviar los síntomas de las varices y prevenirlas. La gimnasia, la natación o el ciclismo son muy eficaces contra las varices. Si no pueden realizarse deportes, caminar al menos una hora diaria puede resultar igualmente beneficioso. La dieta diaria debe ser equilibrada para evitar la obesidad. Las medias elásticas facilitan el retorno venoso y evitan el estancamiento de la sangre. Algo parecido ocurre con los tacones, ya que al tener el talón levantado contrae la bomba muscular de los gemelos facilitando el retorno de la sangre. Si se prefiere, se puede caminar de puntillas durante unos minutos varias veces al día. El agua fría después del baño favorece la circulación. Se deberá aplicar sobre las piernas realizando un masaje en sentido ascendente. Por el contrario, las saunas, la cera caliente o baños de agua muy caliente deben ser evitados. Otro buen aliado contra las varices es el cuidado de las piernas, como mantenerlas bien hidratadas con alguna crema y masajearlas diariamente, siempre de abajo a arriba. También puede resultar eficaz dormir con los pies ligeramente elevados sobre la cabeza.
